LA CULTURA-MUNDO. GILLES LIPOVETSKY Y JEAN SERROY. ANAGRAMA, ARGUMENTOS. 2010 (2008)
No está de más que alguien trate de dar una idea de conjunto, del mundo cultural en el que vivimos y de los problemas a que nos enfrentamos. Es el caso L-S y “La cultura-mundo”. Esta recensión no sustituye la lectura del libro
Introducción. La primera cultura-mundo se extendió desde los filósofos griegos hasta la ilustración pasando por el cristianismo. “Se identificaba con un ideal ético y liberal, con un universal humanista... con el ciudadano del mundo” Con el advenimiento de la segunda cultura-mundo desaparece el ideal sustituido por “la realidad (concreta) planetaria hipermoderna, cuya economía, por primera vez, se rige por un modelo único de normas, valores y metas -el ethos y el sistema tecnocapitalista- y cuya cultura se impone como mundo económico absoluto”. “Con la cultura-mundo se difunde por todo el globo la cultura de la tecnociencia, del mercado, los medios, el consumo, el individuo y con ellos una muchedumbre de problemas nuevos con repercusiones globales”.
“El mundo hipermoderno está desorientado... no de manera ocasional sino de forma... estructural”, planetaria, debido a: 1. el hundimiento de los grandes sistemas ideológico-políticos; 2. el caos progresivo del neocapitalismo que va de crisis en crisis; 3. Una espiral de incredulidad y de escepticismo avanzado; 4. La destrucción de los valores morales por el dinero soberano, el consumismo desatado, el universo superficial del ocio; 5. la pérdida de la fe en el futuro y en el progreso.
La cultura se ha reforzado en este mundo hipermoderno. debido a: 1. el formidable crecimiento de la dimensión económica de la cultura. 2. la igualación democrática de los contenidos más heterogéneos, 3. La politización de la cultura a veces de forma trágica. Como consecuencia el universo de los valores éticos y culturales se vuelve crecientemente antagónico e instrumento de identificación individual.
La cultura-mundo como sistema organizador. El mundo hipermoderno se encuentra organizado alrededor de cuatro polos estructuradores: 1. El hipercapitalismo. Consolidación del poder de las finanzas y los grandes inversores; la desaparición de modelos alternativos al mercado hace que este acarree injusticias salariales y de trato; sustitución del taylorismo por el postfodianismo (autonomia, responsabilidad individual, polivalencia, iniciativa...) con la secuela de la inseguridad identitaria de los trabajadores desechables. Ninguna alternativa coherente: el altermundialismo (tercermundistas, ecologistas, marxistas, independentistas... ) 2. La hipertecnificación. “La técnica trae consigo formas de ser, de pensar y de vivir para todo el mundo, Es cultura global en síntesis”. La técnica se impone como estilo de vida, La alta tecnología se presenta además como promesa de salud perfecta. Aunque no cesa de generar desconfianza. 3. El hiperindividualismo. Estamos en un sistema de valores que propone al individuo como valor central de nuestra cultura, referente último del orden democrático. Las formas de este neoindividualismo son innumerables: Nueva relación con el cuerpo: deporte, cirugía, belleza. caída de la identificación con las familias políticas (votante estratégico), ascenso del populismo ante la inoperancia de los políticos. Consagración ideológica de los derechos humanos. Identificación con comunidades particulares (sectas, terrorismo). Transformación de la familia en instrumento del individuo, campo incierto, negociable y indeterminado que desmboca en una creciente soledad. 4. El hiperconsumo. Hemos pasado del consumo familiar (coche, electrodomésticos etc) al consumo individual (gadgets). Se desliga de la cultura de clase. Los ricos compran barato y todos ambicionan el lujo. Nustra dependencia del mercado para satisfacer nuestros deseos se ve opacado por las incertidumbres que éste nos genera (conmminaciones, datos, contradicciones). Pero cultura-mundo significa cultura universal pero no, abolición de la diversidad de las culturas particulares. No un modelo único sino versiones distintas de una cultura-mundo.
La cultura-mundo en cuanto contenidos producidos. Asistimos al desrrollo de una hipercultura que se define por 1. el fin del antagonismo de cultura y economía; 2. por la hipertrofia de la esfera cultural y 3. por su absorción por el orden comercial. Se ha convertido en un sector económico en plena expansión. Veamos los polos entre los que se mueve: 1. Las industrias culturales. Para la escuela de Francfurt industria cultural es el lanzamiento de obras reproducibles destinadas al mercado de gran consumo. Las consideraron: mediocres, inauténticas, estandarizadas (Adorno, Horkheimer). Cultura de masas producida por todo el mundo y dirigida a la inmensa mayoría. Emparentada con la moda crea productos singulares, y radicalmente efímeros, elemento del universo comercial. Es una anticultura. 2. El universo del ciberespacio. Con el cine (y la pantalla) se origina la cultura-mundo, secundado por el disco y la televisión. “Modelo cultural inédito que señala el triunfo de la rapidez, la instantaneidad, la exclusiva, la publicidad, la distracción permanente y estabilizada”. La TV transforma el mundo en información: el mundo existe por las imágenes que aparecen en la pantalla. Superación de la cultura oral y escrita; la cultura pantalla. En una segunda fase aparecen el ordenador e internet. Cultura virtual. Hemos pasado de los medios emisores a los medios dialogantes de todos hacia todos. Refuerzo del hiperindividualismo; es la hiperconexión. Sobredosis de información, desordenada y sin clasificar. Dos consecuencias: la cultura del famoseo y el nuevo lugar del arte en el cibermundo. Desaparición del artista maldito que se integra en los sistemas mediáticos con el objetivo de ser celebres y ricos. Plenamente integrado en el sistema mediático y económico. Las exposiciones de los museos se conciben como productos; deben arrojar una cifra de negocio. El mercado ha engullido el mundo del arte. Estamos en la era de los museos-espectáculo, no sólo museo, sino marca con su logotipo y mechandising. Objeto del turismo de masas. 3, Un mundo de marcas. Crear productos no basta. Hay que crearuna identidad o cultura de marca. La hipermarca. La construcción de la marca pesa más que la construcción del producto. Las marcas son una pieza clave de la cultura-mundo y ello de varias maneras: 1. Se construye una imagen de marca mediante profesionales. 2. La publicidad se ha vuelto creativa. Ya no anuncia el producto sino que establece una relación de complicidad, emite una idea, crea un estilo y para ello involucra el arte y la estética. 3. La dimensión estética de una marca alcanza al embalaje, la store, la presentación (victoria secret), hibridación de arte, moda y lo comercial. 4. Asociación con las grandes causas (ética, racismo, medio ambiente). Es innegable que las marcas hoy contribuyen a construir una cultura. Pero tampoco pueden ser el polo dominante. Que el valor cultura ha caído es una realidad innegable. La turistización del amor al arte nos presenta a un individuo al acecho de distracciones con que ocupar el tiempo libre. Pero ello no significa el nihilismo, la indiferenciación y la confusión de los valores sino igualación de los comportamientos culturales. Las grandes obras suscitan ela misma actitud y la misma relación que el consumo de los productos más corrientes. La admiración de lo grande no ha desaparecido, pero queremos acceder a su disfrute de manera inmediata sin formación ni trabajo cultural. No nos zambullimos en ellas.
Mitos y desafios. La reacción ante la cultura-mundo es 1. Pánico ante el capitalismo cultural. 2. Totalitarismo económico de las mercancias. 3 Un nuevo ethos del consumo. ¿Estamos ante una estandarización planetaria?: La lógica de los beneficios, el consumidor transnacional, la desaparición de las diferencias de cultura, abogan por una homogeneización de los productos, los consumidores y las culturas. Pero por otra parte se atiende a los particularismos nacionales: lengua, cocina, belleza, moda. Como expresión de la nueva cultura individualista hay una resistencia a perder la identidad nacional: música, libros, etc.La condena de la globalización señala un culpable: el modelo americano.Sin embargo muchos países temen más a sus vecinos. Algunos productos americanos decaen: Western, Jazz. Otros está en otras manos: videjuegos, coches, gadgets japoneses, cine indio y chino aunque adoptan los formatos mediáticos americanos. Se producen realidades mestizas en música, cocina. Triunfa la variedad, la hibridación. la fuerza del modelo americano es combatida por el antiamericanismo. Se reconoce el derecho a la diversidad cultural por Darwinismo, por promover la creatividad y la renovación,
Domina la idea que estamos ante una crisis de valores, un nihilismo radical. Es cierto pero hay más. También estamos ante una revitalización de los fenómenos religiosos -si bien mas individualista que colectivos-. la persistencia de la indignación moral: el voluntariado y el compromiso con las actividades humanitarias.
Se dice que el capitalismo nos infantiliza: nos negamos a comportarnos de acuerdo con nuestra edad. Buscamos el entretenimiento inmediato.Sin embargo la crítica a las condiciones de vida y del mundo consumista es generalizada. Nuestro consumo problemático está lejos de un consumo pueril. Jugamos a ser niños para aligerar la responsabilidad. No todo es distracción. la nueva sociedad del conocimiento exige, al mismo tiempo, creatividad.
La cultura-mundo como civilización. La desorientación no equivale a vacío intolerable de poder. Se trata de aprovechar las fuerzas positivas que la nueva cultura nos depara. La cultura-mundo no es una unidad. Es ambivalente, paradójica, contradictoria. Educarse para el mundo. La escuela ha fracasado. El gobierno del niño rey, la descalificación de las normas autoritarias.y disciplinarias. Se atiende a los deseos y no a las necesidades. Es necesario que el niño aprenda. Se ha perdido la autoridad del maestro y la legitimidad del alumno para ocupar un lugar claro en el que pueda aprender. Hay que restituir la autoridad del maestro pero por la vía del diálogo y la escucha. Se abre un abismo entre la escuela: el lugar para aprender, y el mundo: lugar de la actividad práctica. Necesitamos una nueva cultura general. Los datos están en Internet pero faltan las pautas de interpretación y jerarquización. Cultura de la historia. Reconstruir la universidad. Es cada vez más estéril centrar la formación en adquirir un oficio. Debe formar a la persona. Asegurar la colaboración de la universidad y la empresa. Un programa de formación continua. La investigación fundamental combinada con la enseñanza. La cultura de la creatividad. El confort material nos ha hecho olvidar la felicidad. No ya vivir teniendo más, sino vivir estando mejor. El marco de esa vida es la ciudad. Megaciudades en las que el transporte es parte fundamental de la cotidianidad. La calidad de vida exige el transporte público en detrimento del privado.El uso de la noche. Hay que olvidar el urbanismo funcionalista. Civilizar el consumo desenfrenado acentuando la idea de servicio social: la solidaridad. Un nuevo contrato social en el que la eficacia no mate a la solidaridad ni ésta inhiba el deseo de salir adelante.
Conclusiones. El mundo de la cultura ha sido estructurado/desestructurado por tres grandes olas: el liberalismo artístico total (la vanguardias); el liberalismo social (Mayo del 68) y el liberalismo económico (neoliberalismo). Necesitamos nuevas reglas, pero no nos equivoquemos, no escaparemos al imperio creciente de la incertidumbre. El estado debe responder a tres grandes imperativos: Rehabilitar la cultura del trabajo y el mérito; Reforzar la cohesión social; Invertir en capital humano: educación e investigación.
ob-art Marzo 2011
